domingo, 4 de enero de 2009

Análisis Cidade de Deus - Mov. Antropofágico

La imagen de la favela en Brasil tiene una memoria que va más allá de cualquier simple mirada. Podríamos entenderlo como pseudo espacios estratificados de una sociedad que queda al margen, territorio relegado por un mercado narcisista.
Estos espacios son entendidos como mapas instantáneos, por lo cuál son laberintos que solo los habitantes pueden entenderlos, recorrerlos sin perderse. Es allí donde se refugian los traficantes.
En el filme observamos como jóvenes traficantes armados al mando de un minotauro en la favela, realizan en descenso la persecución de un pollo que se escapó. Allí se enfrentan ante un joven, en la calle, al cuál apuntan y le piden que atrape el pollo; por detrás aparece la policía. El joven no corre, se queda parado, comienza el relato indicando que en Ciudad de Dios si corres te agarran y si no corres también, por lo que se remonta a su niñez en los años 60.
Es a partir de este año en donde el artista brasilero Hélio Oiticica comienza a trabajar con la estética Da Ginga tomando esta idea laberíntica de las favelas. Su primera obra de estas características es Penetráveis. Esta obra se compone de distintas piezas de madera pintadas colgadas que forman paredes. Allí el espectador se convierte en participante y puede ante esta arquitectura en un principio estática modificarla cambiando las placas de lugar, construyendo su propio laberinto.
Retomando el filme se relata como en la ciudad no había asfalto, ni luz, ni transporte y que todo el que no tenia hogar era enviado allí. Lugar del cuál el gobierno se desinteresaba totalmente. La desigualdad social nunca preocupó demasiado y tanto los neoliberales como los neopopulistas de mercado confían en la libertad de elección y que el consumo nos brindará la solución.
Lo más lejos posible mejor, al igual que los desechos residuales haciendo una analogía con el cortometraje La Ilha das flores donde los habitantes consumen los restos orgánicos que no son aptos siquiera para la comida de los cerdos.
En las favelas los niños inocentes son tomados por los jefes traficantes y no permiten que se escapen, al igual que el pollo. Terminan siendo denominados gángster o consumidores. El trío ternura era el más peligroso de Río de Janeiro hasta que Dadito, un niño va tomando poder con los crímenes que comete.
En el asalto al hotel una señora indica que “no tienen imagen de delincuentes y que deberían estar estudiando o trabajando.” Lo cuál esta ligado a la caída del estado bienestar y principalmente de las instituciones, generando distintos espacios anti-institucionales.
Pareciera ser que el mercado ha generado espacios fuera de lo urbano, como ser el shooping o estos barrios marginados.
Los shooping son espacios en donde se alimenta en forma azarosa los deseos y sueños de las personas. Los productos muchas veces dotados de exotismo son ideales para el mercado del consumo. Allí es posible realizar todas las actividades de la vida: comer, beber, descansar y sobre todo consumir símbolos y mercancías. En estos espacios también uno pierde el sentido de orientación y si bien los símbolos cambian, podemos observar que existe relación al trabajo de Oiticica, una analogía de estos espacios posmodernos. En donde las placas son focos brillantes interactivos.
Ambos lugares no tienen una arquitectura propia son decorados, pura escenografía: en el shooping mediante símbolos, marcas, luces que determinan el espacio a recorrer, en la favela determinada mediante cada parangolé usado como divisor. Se pierde la capacidad de mapeo, no se tiene conciencia en coordinación del espacio y del tiempo.
En la favela la policía es temida más quizás que los delincuentes. El jefe traficante de zona es el que pone las reglas de la favela y de esta manera es el que otorga la seguridad.
Para controlar el negocio del narcotráfico es necesario colonizar las zonas, pisar más territorio que el otro, como “Dadito o Ze pequeño” contra “Zanahoria”. El poder esta dado por las armas y la inclusión de gente. La inclusión de gente a delinquir es alentada por la violación de derechos hacia los familiares, transformándose estos en nuevas víctimas desde otro rol. La narración audiovisual es siempre con cámara en mano, violenta y difusa acompañando la acción. El sonido de tiroteo constante, corridas, bombas, genera el clima de caos reinante y miedo. Las acciones sorprenden anticipándose a la palabra, primero actúa el cuerpo.

El manifiesto antropofágico escrito por Oswald de Andrade entre uno de sus ítems mencionaba que: “si no fuese por nosotros Europa siquiera tendría su declaración de derechos del hombre”. Este movimiento se dio en Mayo de 1928 y entre otras cosas destaca la unión social, económica y filosófica. Más allá de escapar a la tradición académica europea reinante de intelectuales y artistas. Que no conocen un espacio urbano, suburbano, fronterizo ni continental. También se refiere a Perezosos en el mapa mundi de Brasil. Alienta la revolución de los indios Caraibas y está en contra de los importadores de la conciencia enlatada.

Refiriéndonos así a este espíritu antropofágico modernista con el cuál Tarsila do Amaral (pareja de Oswald de Andrade) pintó el Abaporu con los colores vívidos nacionales: verde, azul y amarillo. En esta pintura observamos como el personaje tiene un pie y mano muy grande sobre lo que es la cabeza, habla justamente de este fuera de contexto de la esfera intelectual, ligándose al primitivismo afrobrasilero.
El mercado para vender sus productos utiliza colores llamativos los objetos parecen estar dotados de fantasía, ser producto de los sueños.
Cuando en la misma favela aparecen los padres, otra generación de la ética del trabajo que si bien se mantienen dentro de la pobreza, son decentes y no salen a delinquir, mantienen la cultura ardua del trabajo. En cambio los jóvenes ya no sólo están marginados, limitados de oportunidades por lo cuál también pocas posibilidades de trabajo, entonces deseosos de adquirir los preciados objetos se organizan en grupo, muchos de estos consumen drogan y se disfrazan, en este caso para obtener el dinero. Buscan nuevos propósitos de consumo, mayormente es la misma droga y subsistir.
Entonces nos planteamos en estos espacios... ¿que lugar ocupa la inocencia en esta nueva década? También muy ligado al propio espacio corporal, al individualismo... a la estética corporal. Desde un rango de identificación, de ser, de moda o también de que la vejez indigna. Que operación hace verme más agradable... una operación de alzado de pómulos, de ensanche del puente nasal, abultamiento de labio inferior, implante de pelo para achicar la frente, retoque de mentón, tetas más grandes, tetas más redondas, depilación definitiva de pubis, serruchado de la última costilla, caderas, alzado de glúteos, cavado de tobillos, enderezado de los dedos de los pies, levante de empeine, achicamiento de muñecas, implante de doble músculo en los pectorales, redondeado de brazos, alargue de huesos, estiramiento del cuello, peeling con ácidos naturales, desde el cuerpo uno adquiere un nuevo disfraz. Un nuevo disfraz como en el carnaval.
En las favelas se preparan para bailar, ante la imposibilidad infinita delante, el carnaval es un momento en el cuál la obra es puro cuerpo. Un cuerpo aprehende la condición espacial que le será útil para la escola do samba.
En los carnavales se utilizan los disfraces, las máscaras, los juegos de roles diferentes, como así también se libra el alcohol para desatar la locura.

Ya no interesa el objeto sino la acción, el objeto es puro cuerpo, como el parangolé de Oiticica y el espacio le imprime una condición.
En el espacio el artista trabaja en este ambiente laberíntico compuesto por dos Penetráveis (laberintos en los que las personas interactúan con la obra), en cada uno se registran imágenes de algodón o nylon, con poemas pintados sobre su tela y un aparato de televisión. El artista describe: "el ambiente creado era obviamente tropical, como en un escenario de finca y, lo más importante, daba la sensación de que se estaría pisando nuevamente la tierra. Esta sensación la sintiera yo anteriormente al caminar por los cerros, por la favela, e incluso el recorrido de entrar, salir, doblar por las 'quebradas' de Tropicália, recuerda mucho las caminatas por el cerro".


La liberación del cuerpo ya sea en la mujer que le recomienda a otra que pruebe de tener sexo por detrás y por delante una banana caliente, como el marido que la mata a palazos por serle infiel y la entierra en su propia casa.
Aquí podemos recuperar las obras participativas de Lygia Clark en donde un cuerpo es tapado por “baba antropofágica”. Distintas personas reunidas a su alrededor con carreteles de hilos en la boca van desprendiendo el hilo como información desde sus fluidos corporales, en donde se transita la memoria del propio cuerpo. Se trata de una instancia de experimentación procesual.

Como otra obra de esta artista: Bichos, cuerpos metálicos que invitan a un arte participativo. No interesa el objeto sino la acción, hablamos de un primitivismo en donde la subjetividad esta en crisis. Existe una gran tensión que exige diferenciarnos de nuestra realidad sensible. Aquí la obra solo tiene sentido desde lo relacional, participativo. No así desde la política de subjetivación signada por el individualismo.

Bibliografía:
Berenstein, Paola. Estética Da Ginga.
Sarlo, Beatriz. Escenas de la vida posmoderna.
Suely Rolnik. Lygia llamando.